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Opinión

David Faitelson

David Faitelson es dueño de un estilo duro, pero frontal al momento de dar opiniones, que incluso le han traído choques con algunas figuras.

Tecatito y Chucky, las armas del Tata...

2019-09-10 | David Faitelson
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Hay algo en sus semblantes que les hace diferentes a los demás. Luego, cuando el balón cae a sus pies, comienza una danza vertiginosa capaz de atormentar la mente –y también la cintura– de cualquier defensor del mundo. El futbol mexicano suspira ante dos chicos irreverentes que podrían cambiar su juego para siempre. A uno de le dicen el Chucky y al otro el Tecatito. La de esta noche, en el Alamodome, es una buena oportunidad para lucirlos.

Lo ideal para el futbol de México habría sido ganarle en Leipzig 2006 o en Johannesburgo 2010, pero siempre que tienes por delante a un referente del futbol mundial como Argentina debes tratar de jugarle bien y, claro, si puedes, vencerle.

Puede que lo de hoy en San Antonio no sea la mejor versión de una selección argentina. Sin Messi, con muchos elementos jóvenes, en largo y pesado un proceso en transición con Scaloni, pero Argentina es Argentina para el futbol y siempre será interesante plantarle partido y tratar de mostrarle los avances que presenta su juego.

Uno de esos grandes desarrollos que el futbol mexicano puede mostrar en el Alamodome ocurre abriendo el juego, alterando el guión del partido y las ideas del contrario por las bandas, a una velocidad y a un nivel de profundidad jamás experimentado por futbolistas mexicanos. Uno se llama Hirving Lozano y el otro Jesús Manuel Corona.

Algunos minutos de su imaginación, desborde y vértigo fueron evidentes el viernes en la goleada ante Estados Unidos. Martino decidió no colocarles al mismo tiempo en la cancha, algo que tampoco hizo con mucha frecuencia su antecesor, Juan Carlos Osorio. Quizá sea el momento y la época en la que el Tri explotará con toda vehemencia los grandes atributos de estos futbolistas.

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Al Tata le ha quedado claro que tiene dos centros delanteros de primer nivel de cara al Mundial del 2022. 'Chicharito' Hernández respondió ante Estados Unidos como el goleador histórico de las selecciones mexicanas y Raúl Jiménez jugará como titular ante Argentina. En ambos hay gol y alta efectividad en las porterías contrarias.

Los dos juegan en el máximo nivel posible del juego: Jiménez en la Liga Premier y Chicharito, recientemente, ha dejado Inglaterra para jugar con el competitivo Sevilla de la siempre atractiva Liga española. Pero la labor que siempre le ha costado más trabajo a un equipo vestido de verde es la de alimentar a esos futbolistas.

Tecatito y Chucky están en un momento preciso y también precioso. Uno tiene 26 años y ha logado sentar cabeza en el futbol europeo a través del nivel donde más cómodo se siente. El Porto portugués no parecía ser el límite del Tecatito. Puede ser que lo sea, porque hay que entender que el chico ha enfrentado a sus propias limitaciones – quizá más mentales que físicas o técnicas– y se ha podido superar a pesar de todos los pronósticos adversos.

Si el Porto es su máximo nivel y si está tranquilo ahí, habrá que aprovecharle. Y Lozano acaba de ser parte de la transacción más alta en la historia del futbol mexicano, un movimiento que lo ha llevado al muy competitivo futbol de Italia. Jugar en el Nápoles de la Serie A significará un nuevo reto en su carrera. Más y mejores defensores en un club que aspira a tener una decorosa actuación en la Liga de Campeones de Europa y, de alguna forma, quitarle reflectores a la poderosa Juventus de Cristiano Ronaldo. Lozano será esencial en las intenciones del equipo napolitano.

México tiene algo diferente que presumir en el futbol. Martino tiene a un par de futbolistas que, dentro de su desorden e irreverencia, generan profundidad, peligro, gol. Y armonía. El mejor Tecatito y el mejor Chucky pueden darle al Tri las armas con las que nunca había contado antes.