Opinión

David Faitelson

David Faitelson es dueño de un estilo duro, pero frontal al momento de dar opiniones, que incluso le han traído choques con algunas figuras.

Ni ellos saben lo que quieren...

2020-06-05 | DAVID FAITELSON
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¿Qué se necesita para jugar en la Liga MX? Si podemos responder esa tan simple y a la vez compleja pregunta, resolveremos muchos de los misterios que se han generado desde antes y hasta después de la aniquilación de la Liga de Ascenso en el futbol mexicano.

El problema ocurre a partir de lo poco transparente y profundamente siniestro que parecen ser los requisitos para convertirse en un club de Primera División en el futbol de México. ¿Es la economía? ¿Es el plan deportivo? ¿Es la estructura? ¿La infraestructura? ¿El estadio? ¿El poder que esté detrás? La realidad es que nadie, a ciencia cierta, lo sabe. Es un verdadero enigma de nuestra naturaleza futbolística.

Tres clubes se han quejado amargamente tras la desaparición de la Liga de Ascenso: Leones Negros de la U de G, Venados de Mérida y Correcaminos de la UAT han elevado esa protesta ante el Tribunal de Arbitraje Deportivo (TAS, por sus siglas en inglés) esperando que la resolución, al menos, signifique en una pena económica para quienes tomaron la decisión.

Al mismo tiempo, el futbol mexicano aprueba una polémica mudanza de Morelia a Mazatlán, que ha presentado un estadio nuevo, espectacular, pero cuyo costo ha dependido directamente de dinero del gobierno del estado de Sinaloa, del erario público, cuando esa parecía ser una de las negativas para que un club de futbol formara parte en la Liga MX. Nadie sabe qué es lo que realmente necesitas para pasar a formar parte del 'exclusivo' y a veces no tan 'exclusivo' club de equipos y empresarios de la Liga MX.

La U de G ha emitido un mensaje al presidente de la Federación Mexicana de Futbol, Yon de Luisa, preguntando abiertamente si son un equipo “non grato” para el futbol de México. Ellos han luchado para cubrir el cuaderno de cargos que exige la Liga MX y juegan en el Estadio Jalisco, que actualmente es sede de un equipo de la Liga MX como el Atlas. Tienen el apoyo de una muy poderosa Universidad pública en el país. La pregunta es: ¿qué necesitan?

Las bases y las reglas de la Liga de Expansión son aún muy inciertas. Los dirigentes decidieron apagar la luz de la Liga de Ascenso sin tener aún una visión clara de lo que pretendían hacer con la División que estará por debajo de la Liga MX. Hablaron, primero, de una Liga de Desarrollo, luego de otra para valorizar franquicias que potencialmente podrían unirse, comprando una plaza, a la Liga MX. La verdad, nadie la conoce. No sabían ni saben lo que quieren hacer.

Las piezas empiezan a moverse sigilosa y también sospechosamente. El Atlante deja Cancún y se presume que jugaría, en esa Liga de Expansión, en el Estadio Azteca para después comprar una franquicia de Primera División, en este caso la de Gallos de Querétaro, que pertenece a Grupo Caliente, obligado -también en apariencia- a vender para así enfatizar la lucha de la FMF por erradicar la multipropiedad. Pero, ¿quién está detrás del Atlante? Hay, aparentemente, un promotor llamado Greg Taylor que ha amasado gran poder en los últimos años dentro del futbol mexicano. ¿Ello es suficiente para darle acceso a un club de la Liga MX? Parece que sí.

La fórmula o la receta para tener un club en la Liga MX es muy siniestra y por tanto contradictoria. El principal problema radica en que ni los propios dirigentes del futbol mexicano -y hablo de los dueños de clubes- saben realmente lo que quieren hacer. Hay una polarización de ideas y de voluntades que no nos llevan a ninguna parte. El futbol mexicano carece hoy de liderazgo. Algunos, como De Luisa, hablan de una mayor democracia, cuando la realidad es que no hay una mente y una voz poderosa justo en medio de una gran crisis mundial.

Lo esencial es saber qué pretenden, hacia dónde se dirige el futbol de México. Créame, ni ellos mismos lo saben.

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