Opinión

Alejandro Molina Bortoni

Experto en psicología y desarrollo humano que trabajó con la Selección Mexicana durante el proceso de Ricardo La Volpe. Molina llevará los lectores todo lo relacionado a la psicología y el deporte.

'No me preparé'

2019-12-12 | Alejandro Molina
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Andy Ruiz declaró después de su derrota: “No me preparé como debía, gané mucho peso. Fue su noche, pero no tengo excusas. Si consigo la tercera pelea, volveré en la mejor forma de mi vida”. Dediquemos este espacio a reflexionar sobre lo que podemos aprender de esta situación; pasar de ser campeón mundial, a perder en la siguiente oportunidad con el mismo oponente y sin la preparación adecuada.

Lo que más llama la atención es que, de forma inmediata, Andy reconoció que no se había preparado adecuadamente. No puso otros pretextos, asumió su responsabilidad.

Por un lado, podemos aceptar que, ante la derrota, supo reconocerlo y es un buen perdedor.

Pero no prepararse adecuadamente, lo hace un mal ganador. Realmente, es una pena que esa sea la principal causa de haber perdido lo logrado.

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Antes de fracasar y expresar que no nos preparamos de forma adecuada, tenemos alternativas para ser responsables y hacer lo que sea necesario para llegar listos a una competencia, un examen, una presentación en público o en cualquier situación que nos implique un esfuerzo adicional.

Ya hemos planteado en alguna columna previa el recurso del “segundo heroico”. Se refiere al momento preciso en que nos damos cuenta de que tenemos que hacer algo con sentido de urgencia y que no puede ser pospuesto. El “segundo heroico” es esa acción en que ejercemos la voluntad y la determinación de hacer lo correcto, en el momento preciso y con la intensidad adecuada.

Lo opuesto es el pensamiento condescendiente, que, a un sabiendo que habrá consecuencias nefastas al no prepararse, nos crea un mensaje saboteador que nos hace imaginar cosas ilógicas. Es decir, pensar por un momento que tendremos éxito futuro sin esfuerzo presente.

Es necesario aprovechar esa alarma que da la consciencia a través de la culpa o de un sentimiento incómodo o de incongruencia. Aprovechar esa situación mental haciendo que ese pensamiento se transforme en acción, en coraje, en hambre de triunfo reflejado en el sacrificio de la preparación. Además, imaginemos lo que pasa con nosotros mentalmente cuando en el fondo sabemos que no estamos bien preparados. Llegamos a competir con duda, incertidumbre y probablemente hasta con miedo. Todos hemos experimentado esta situación en algún momento de nuestra vida.

Estimados lectores, nunca nos arrepentiremos de la preparación, de dar nuestro máximo esfuerzo en los entrenamientos previos a una competencia, de hacerlo necesario para estar listos en el momento de la verdad, cuando lo invertido en el presente nos dará la satisfacción del triunfo en el futuro. El éxito no llega por casualidad. Andy, te esperamos listo y totalmente preparado para la tercera pelea.

“Revitalízate, vuelve a la esencia de lo que te da el éxito”.