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Opinión

Luis García

El Doctor une el amplio conocimiento deportivo con un estilo propio. Sus geniales comentarios que lo han hecho referente de la TV tienen también su lugar en nuestro diario.

Embajador

2018-01-12 | Luis García
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Hace algunos días te decantaste por ser parte de la Selección Nacional en perjuicio de la selección de las Barras y las Estrellas, y por tal razón conseguiste generar en el entorno un ambiente de júbilo, como si se le hubiese ganado alguna medular batalla a los vecinos del norte.

Te robaste las portadas de la semana por tu decisión, no obviemos que somos una nación que maneja de forma peculiar el patriotismo, incluso con suma frecuencia algunos se convierten en baratos patrioteros.

Tampoco se puede soslayar que en la época contemporánea la Federación Estadounidense había ganado varios pulsos por ciertos jugadores que terminaron recalando por aquellos lares, por ende que tú te definieras por este lado fue motivo de una ruidosa celebración.

Siendo la realidad que más que pugnas ganadas tiene que ver con serios seguimientos de los futbolistas que pueden jugar de uno u otro lado de la frontera, situación que cada día se vuelve más común.

En tu comunicado anunciando tu decisión fuiste elegante, sensible, inteligente y claro, condiciones fuera de la cancha que hacen que uno entienda por qué eres tan bueno dentro de la misma.

Gozas de una salubre actualidad, eres titular sin discusión en un club en el cual la supervivencia para un futbolista nacional es casi impensada, la brutal calidad foránea y mexicana que posee el Monterrey obliga a que estés en un sublime nivel, so pena de ser desterrado al olvido.

Eres un sólido medio centro de la vieja guardia, de esos que su prioridad es defender, le provees a los tuyos el debido equilibrio para que los de arriba hagan locuras y magia,eres de los jugadores con más recuperaciones de pelota por partido, los kilómetros que corres cada duelo son absurdos en cantidad, defiendes en casi todas las zonas del campo.

En donde observo una importante área de oportunidad es cuando la pelota retoza en tus pies, eres tan inteligente que identificas tus miserias y buscas jugar fácil, no te complicas, buscas al compañero más cercano para descargar, pero creo que puedes mejorar en tu maneras y entregas con el balón, sobre todo en la distancia que recorren esas entregas.

La alegría que detonaste por querer jugar con México es natural, encabezas a una débil generación, hoy futbolistas mexicanos de tu edad son muy pocos, por no decir nulos, los que son titulares indiscutidos en sus equipos, qué te digo de ser referentes como tú, eso mucho menos.

Por múltiples factores, la regla 9/9 uno de ellos, los jugadores mexicanos cada día tienen menos cabida, y los que no están consagrados aún peor. Es por ello que tú representas la ilusión de un movimiento diferente, tú eres el fetiche de que la borrosa realidad de los jóvenes mexicanos puede y debe ser distinta.

Se dice y asegura que serás convocado para el partido ante Bosnia y Herzegovina, en San Antonio este 31 de enero, y también es verdad que esta Selección Nacional no cuenta con un medio centro de cepa, esa posición la desempeñan Andrés Guardado, Héctor Herrera, Diego Reyes o Rafael Márquez, jugadores habilitados, ninguno especialista en la demarcación, resoluciones que le han traído severas lecciones a este representativo en competiciones cruciales.

Tienes una posibilidad de colarte al avión que irá a Rusia, ínfima, pero oportunidad al fin. Pero seamos cautos, muy cautos, no pretendo desbarrancarme, tu carrera apenas comienza, y el futbol es una carrera de resistencia, no de velocidad, tienes mucho que aprender del juego y sus implicaciones, eres un buen futbolista, pero estás lejos, por lo menos ahora, de ser una deidad.

Eres un caso fabuloso, un caso extrañísimo, un caso aspiracional, un caso de ilusión, y por ello tanta alharaca, justa alharaca, pero dejemos que camines, dejemos que te curtas, no cometamos el habitual yerro de colocar antes de tiempo a alfiles, torres, peones y caballos en la posición del rey.