Opinión

Carlos Ponce de León

Director de RÉCORD, experto en futbol nacional e internacional. En su columna tendrás un análisis veraz y oportuno.

Ningún grito vale la madre de las fiestas

2021-06-21 | Carlos Ponce de León
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La FIFA, y cualquiera que busque entender el ‘grito prohibido’ tan arraigado en nuestra afición, deberá acercarse a tratar de entender la idiosincrasia mexicana a través de la explicación de los intelectuales más representativos, especialmente en la celebración, y para ello ninguno como el maravilloso Octavio Paz, quien reconoció que “el arte de la fiesta, envilecido en casi todas partes, se conserva intacto entre nosotros”.

El ensayista explicaba que “el solitario mexicano ama las fiestas y las reuniones públicas. Todo es ocasión para reunirse. Cualquier pretexto es bueno para interrumpir la marcha del tiempo y celebrar con festejos y ceremonias hombres y acontecimientos. Somos un pueblo ritual. Y esta tendencia beneficia a nuestra imaginación tanto como a nuestra sensibilidad, siempre afinadas y despiertas”.

Describió nuestra transformación en la fiesta, cuando nos ‘abrimos al exterior’, en ella “el silencioso mexicano silba, grita, canta, arroja petardos, descarga su pistola en el aire. Descarga su alma. Y su grito, como los cohetes que tanto nos gustan, sube hasta el cielo, estalla en una explosión verde, roja, azul y blanca y cae vertiginoso dejando una cauda de chispas doradas. Esa noche los amigos, que durante meses no pronunciaron más palabras que las prescritas por la indispensable cortesía, se emborrachan juntos, se hacen confidencias, lloran las mismas penas, se descubren hermanos y a veces, para probarse, se matan entre sí. La noche se puebla de canciones y aullidos.

“Nadie habla en voz baja. Se arrojan los sombreros al aire. Las malas palabras y los chistes caen como cascadas de pesos fuertes. Brotan las guitarras. En ocasiones, es cierto, la alegría mal: hay riñas, injurias, balazos, cuchilladas. También eso forma parte de la fiesta. Porque el mexicano no se divierte: quiere sobrepasarse, saltar el muro de la soledad que el resto del año lo incomunica. Todos están poseídos por la violencia y el frenesí. Las almas estallan como los colores, las voces, los sentimientos, ¿Se olvidan de sí mismos, muestran su verdadero rostro? Nadie lo sabe. Lo importante es salir, abrirse paso, embriagarse de ruido, de gente, de color. México está de fiesta. Y esa fiesta, cruzada por relámpagos y delirios, es como el revés brillante de nuestro silencio y apatía, de nuestra reserva y hosquedad”.

ENTENDIERON LA INTENCIÓN DEL GRITO
El grito que prohíbe FIFA, en nuestra tribuna no tiene la intención de discriminar, aunque lo hace, no busca violentar a una comunidad, aunque lo hace, la voz que lanza la grada tricolor embriagada de carnaval futbolero es parte del ‘nuevo’ ritual festivo que ya echó raíces en nuestros estadios. Es desafortunado que la palabra ‘puto’ sea parte de la celebración, por la connotación mundial negativa que tiene, pero el sentido de ocuparla es para celebrar, no para atacar o segregar. Esa fue nuestra defensa de la FMF por años, y el máximo organismo del balompié mundial lo entendió. Extrañamente, hasta la semana pasada.

Casi una decena de multas disfrazadas de llamadas de atención llegaron a las oficinas mexicanas en los años recientes, pero de ninguna se exigió el pago, por tanto ninguna tuvo efecto, todas remitieron a la verdadera razón del grito en nuestras tribunas: es una intención festiva. Y así pasó el tiempo, con la FMF levantando campaña tras campaña para tratar de erradicarlo.

Hoy nadie me quita de la cabeza que el castigo que ya fue aplicado la semana anterior responde a una razón aún oculta para los aficionados, tiene una explicación aún cubierta que sea justo para empezar la eliminatoria al 2022 y antes de organizar la Copa del Mundo de 2026. Algo huele muy mal detrás de este castigo. Me comprometo a que en tu RÉCORD encontraremos la real razón, porque no es congruente que la intención de fiesta que fue entendida durante tanto tiempo, de un día a otro ya no le cuadre a FIFA.

NINGÚN GRITO VALE QUEDARSE SIN MUNDIAL
Ahora, la reglas y mandatos de FIFA no están a discusión, por más absurdas que nos parezcan, se deben cumplir si queremos seguir jugando sus torneos. Si es necesario quedarse callado en el despeje del portero rival para que México pueda jugar el próximo Mundial, seré el primero en callar a mi vecino si amenaza hacerlo. Y si se requiere aplicar castigos individuales con tal de salvaguardar la oportunidad de volver a vibrar con un gol de nuestro amado Tri en la próxima Copa del Mundo, seré el primero en promoverlos.

Porque eso sí, para celebraciones, ningún grito equivale a lo que el mexicano vive en un Mundial. Ninguna pachanguita en eliminatoria vale la madre de las fiestas que armamos en una Copa del Mundo.