Opinión

Alejandro Molina Bortoni

Experto en psicología y desarrollo humano que trabajó con la Selección Mexicana durante el proceso de Ricardo La Volpe. Molina llevará los lectores todo lo relacionado a la psicología y el deporte.

No es fácil ser número uno

2022-03-31 | ALEJANDRO MOLINA
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La número uno del mundo, Ashleigh Barty, de Australia, se retiró del tenis profesional a los 25 años. Para muchos resulta sorprendente la noticia. En contraste, sabemos que Tom Brady ha vuelto después de anunciar su retiro y considera que tiene más que dar a sus 44 años.

No se trata de comparar la realidad de estos atletas fuera de serie en dos deportes distintos, sino de reflexionar sobre algunas implicaciones que conlleva dar lo máximo en nuestro campo profesional.

Barty declaró por qué se retira en este momento: "Hubo un cambio en mi carrera en el que mi felicidad ya no dependió de mis resultados. Después de seis años ya sé que di todo lo que tenía. Se lo dije a mi equipo muchas veces, que ya no tenía eso en mí, ni física ni emocionalmente, todo lo que demanda estar en el nivel más alto. No tengo más nada que dar y ese es el éxito para mí, el dar todo. Es mi éxito".

Tom Brady, por su parte, declaró en su Twitter: "Estos últimos dos meses me he dado cuenta de que mi lugar sigue estando en el campo y no en las gradas. Llegará ese momento. Pero no es ahora. Amo a mis compañeros de equipo y amo a mi familia que me apoya. Ellos lo hacen todo posible. Regresaré para mi temporada 23 en Tampa. Tenemos asuntos pendientes".

Brady vuelve a sus 44 años y después de haber obtenido siete anillos de Super Bowl para intentar ampliar sus éxitos.

Para Barty hay aún muchos otros sueños y quiere disfrutar de la siguiente parte de su vida como persona y no como atleta. Brady, por su parte, no se ve aún retirado y ve pendientes por atender.

¿Cómo estamos integrando nuestras carreras profesionales en nuestras vidas? ¿Qué tanto podemos asumir el precio que nos toca pagar por destacar en nuestro campo de juego? Pensemos en una joven como Barty, en el desgaste que le ha implicado el dedicarse al tenis, renunciando quizá a otros sueños y que se ha vivido bajo una enorme presión y desgaste mental.

Su decisión de dejar el deporte profesional surge como un cansancio entendible y con la necesidad de buscar otras formas de realizarse como persona.

En el caso de Brady, también ha dedicado toda su vida al futbol americano; sin embargo, lo ha integrado de tal manera a su identidad que no puede verse a sí mismo como espectador, quiere seguir siendo protagonista. Ha logrado lo que nadie en la historia de ese deporte y, de todas maneras, él ve asuntos pendientes por lograr.

Nada que juzgar, mucho que aprender de estas aparentes contradicciones. Sin embargo, el balance estará en la medida en que podamos mitigar el costo que implica nuestra carrera profesional en nuestra vida personal.

Algunos de nosotros no queremos retirarnos jamás, otros sólo piensan en el esperado retiro. Quizá la pieza clave en esta encrucijada esté en la manera en que el estilo de vida responda a nuestra vocación, es decir, que lo que hacemos profesionalmente nos llene plenamente y sea parte de nuestra identidad. Cuando no es así, probablemente nuestra vida profesional es simplemente situación, una forma de ganar dinero y de salir adelante, pero no llena nuestra vida a plenitud.

Estimados lectores y lectoras, integremos en la medida de lo posible nuestra carrera profesional a nuestra vida, hagamos una revisión para ver si nos permite seguir realizándonos, si no es así, es momento de buscar un cambio y, por qué no, tal vez, el retiro.

"Revitalízate, vuelve a la esencia de lo que te da el éxito".

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