Opinión

Alberto Bernard

Jefe de contenidos de TVC Deportes. Alberto Bernard desnuda los mitos y realidades del futbol con base en la estadística.

El Campeón, sin pelota

2022-06-01 | Alberto Bernard
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Mito: Atlas gana pero no gusta.

Realidad: Esta versión de los rojinegros a cargo de Diego Cocca modificó su ADN, cambió su esencia, para ganar.

La historia del Atlas estaba llena de capítulos de futbol vistoso, con gran trato de balón, pero sin títulos. La actualidad es distinta, cede la iniciativa, prioriza la defensa y tira latigazos, aunque todo se justifica con el bicampeonato.

El campeón de la Liga MX no necesita la pelota para ganar, sabe vivir sin ella.

En las tres etapas de eliminación directa no necesito tener el balón ante Chivas en cuartos de final el rebaño tuvo un 62% el esférico, Tigres tuvo el balón un 60% y Pachuca un 61%, la máxima posesión del balón fue del 40% para los zorros. Lo mismos sucedió en la liguilla anterior donde también fue campeón.

Otro punto donde se destaca como el Atlas no le interesa el jugar para la tribuna son los pases. Chivas lo supero 823-502, con Tigres 670-524 y con Pachuca 765-432. Superado en todas las series, pero avanzado a la siguiente ronda.

En los tiros a gol se repite en patrón. En los cuartos de final el odiado rival Guadalajara logró 29, los rojinegros 18. En la semifinal los de Miguel Herrera dispararon en 38 ocasiones por 18 de los Zorros. En la final los Tuzos los superaron por 16 disparos (37-21).

Sin la pelota, superado en ocasiones de gol por los rivales, el cuadro de Diego Cocca mostró una contundencia con alto porcentaje de efectividad. En los seis partidos de liguilla disparó 59 veces a gol, de los cuales 22 con dirección a portería y 11 fueron goles, una gran efectividad del 18% de opciones de gol creadas y 50% en opciones frente a la portería rival.

Conclusiones: La apuesta fue alta y arriesgada, cambiar la forma de ver el futbol que tenía el mundo rojinegro, olvidarse las formas y concentrarse en la efectividad.

Lo cierto es que juega como lo tiene planeado, así está diseñado, este Atlas ejecuta a la perfección la propuesta de su entrenador.

El fin justifica los medios y a un bicampeón hay poco que reprocharle.

En el arte la belleza es subjetiva, el “jugar bien al futbol” también lo es.

No es campeón de casualidad, levanta el trofeo por desarrollar a la perfección una idea de cómo “jugar al futbol”, les guste o no, es bicampeón y no hay forma de ponerlo en tela de juicio. Aquel Atlas de Lavolpe quedó en la memoria, el Atlas de Cocca quedó en los libros.

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