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Opinión

Luis García

El Doctor une el amplio conocimiento deportivo con un estilo propio. Sus geniales comentarios que lo han hecho referente de la TV tienen también su lugar en nuestro diario.

Santos, gobernador

2018-03-13 | Luis García
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Siempre he creído que ser líder de cualquier cosa o de cualquier competencia no es por casualidad, es por causalidad. 

Uno se puede cruzar con la fortuna como parte inherente del futbol, la vida y el deporte, pero estoy cierto que la suerte no juega, la suerte se construye. 

Llegar a la cima del campeonato es parte de un largo, pensado, trabajado y, en ocasiones, doloroso proceso como para minimizarlo al buen o mal fario, y Santos es el perfecto ejemplo de ello. 

Desde hace tiempo atrás decidieron reinventarse, aquel amargo coqueteo con el descenso los hizo replantearse los objetivos, pero sobre todo, las maneras, los cómos, los porqués. Y después de una profunda metamorfosis, se convirtieron en una organización de vanguardia, que comanda el futbol mexicano en múltiples tópicos, y que hoy incluye el liderato con tal señorío y vigor que contagian. 

Vamos con los nombres y apellidos, el gestor de esta sana locura eres tú, Alejandro Irarragorri, desde tu desbordado ímpetu, variados estudios, y convencimiento de que los límites son simples barreras mentales y pusiste en marcha la maquinaria en los Guerreros.

Conformaste un buen grupo de aliados que trabajan y viven un escalafón por debajo de ti, tu medular cofradía operadora, tipos educados, íntegros, capaces, que saben acatar órdenes y aplicarlas a carta cabal en el terreno de juego. 

Para ti, el recurso humano ha sido esencial en tu cruzada, sin duda la inteligencia deportiva, la tecnología, la ciencia, la medicina deportiva, psicología, y demás aspectos han sido facilitadores y conductores de las ideas, pero has sido severo y atinado en la elección de quien ejerce cada uno de esos departamentos, el resultado es más que evidente, funcionan como una armónica y exitosa entidad con objetivos claros y rumbo definido. 

Lo anterior no los ha eximido de cometer yerros, de haber transitado por oscuros pasajes, de haberse equivocado en ciertas resoluciones, pero han sido dúctiles y expeditos para replegarse y buscar las rutas de escape.

En esta necesaria globalización que la pelota vive, ustedes son uno de sus mejores expositores en México y en Latinoamérica, en una época en donde estamos atascados de encuestas; penosamente políticas, si se levantase una encuesta entre los jugadores nacionales y foráneos que radican en nuestra nación en dónde les gustaría jugar, sin duda el conjunto de Santos Laguna estaría en la parte más alta de la cadena alimenticia. 

En un reducido lapso de tiempo se han convertido en una institución aspiracional para cualquiera que siempre ha soñado en convertirse en futbolista profesional, y también para quienes ya son futbolistas profesionales.

Sigamos con los nombres propios de la bonanza santista, tú, Robert Dante Siboldi, eres otro notable santo, con todo lo que engloba el significado de la palabra, desde el 2006 eres un docente deportivo, fue en Cruz Azul Jasso en donde comenzaste una prudente, pero sólida carrera como entrenador; Cruz Azul Hidalgo y Dorados de Sinaloa fueron otros recintos en los cuales te curtiste, para posteriormente aparecer en Santos Laguna en puestos de Fuerzas Básicas, hasta que en un momento de urgencia apostaron por ti, siendo una luminosa decisión. 

Tus elegantes y sobrias formas de gestionar el recurso humano empata sin mayor esfuerzo con las políticas deportivas del club que no son debatibles. Eres un hombre más de fondo que de forma, aunque posees un indomable espíritu uruguayo al pie de la palabra, convives con alegría y sin pugnas con tu envidiable inteligencia emocional.

Eres el perfecto cabecilla para este colorido equipo que es Santos, en donde las obligaciones no sólo descansan dentro del campo de juego o entrenamiento, el nivel de influencia e injerencia de la organización supera por mucho las líneas de una cancha de futbol. 

Vamos con los futbolistas, que son los verdaderos protagonistas de las alegrías o las lágrimas. Ya te he dedicado varias líneas, Djaniny Tavares, tu brutal evolución ha sido parte de una plausible paciencia de todos quienes te rodean, y tuya también por obvias razones, tu cadencia, fuerza y ahora eficacia, te convierte en un ícono santista; en el juego ante Monterrey por lesión no fuiste histrión de la partida, y aun así prevalecieron ante un bravo, añejo y regional oponente. 

Esto no mengua tu importancia, al revés, fortalece a otros jugadores que lo necesitaban, propiamente tú, Jonathan Rodríguez, te urgía una actuación de esta manufactura para saberte no menor a nadie dentro de tu sociedad. 

Lo tuyo, Julio Furch, ha sido magistral, si bien tu vínculo con el gol no está siendo tan marcado en la campaña, aunque el que anotaste el domingo pasado fue una proeza técnica y artística, has entendido tu rol, que no es secundario desde ningún punto, pero te has adaptado, eso es de tipos inteligentes y generosos, no cualquiera busca alternativas, tú no sólo las buscaste, las encontraste. 

Qué decir de ti, Carlos Izquierdoz, eres un fabuloso comandante en jefe, tosco, pero sensible, atemorizas, pero aglutinas, todos saben que eres el jefe y no tienes que esforzarte en andarlo gritando sino que lo demuestras. 

Lo tuyo, José Juan ‘Gallito’ Vázquez, ha sido monumental. Llegaste para redondear un grandioso plantel, tu lema es la eficiencia, tú siempre entregas resultados, tú siempre sacas calificaciones que rozan el diez, eres un delicioso ente para intentar varias heroicas gestas. 

Y así puedo seguir, no me olvido de ti, Néstor Araujo, ni de ti, Brian Lozano, ni de ti, Diego de Buen, ni de ti, Osvaldo Martínez, ni de ti, Jonathan Orozco... necesitaría un par de páginas extra para expresarme de cada valioso elemento que conforma la plantilla y la gente de Récord creo que no está por la labor.

Insisto, Santos es el mejor, hoy lo refleja la Tabla General, pero viene estando en ese honorable lugar hace tiempo atrás, por su vanguardista metodología de trabajo en cada uno de los estratos que conforman tan imitable institución.