Opinión

Luis García

El Doctor une el amplio conocimiento deportivo con un estilo propio. Sus geniales comentarios que lo han hecho referente de la TV tienen también su lugar en nuestro diario.

Carlos Vela: sonrisa

2019-10-08 | Luis García
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Me parece que eres el personaje de quien más he escrito, por lo menos en reciente época, y es que me resulta imposible sustraerme o permanecer inmune ante tu gracia, tu poderío, tu clase, pero sobre cualquier otro tópico, la forma que tienes de vivir la vida, la cual es un simple reflejo de tu preciosura sobre el campo.

Cada vez que haces un gol –ahora te mandaste tres de un jalón– o cada vez que tienes una pintoresca actuación, irrumpen en el entorno voces sobre que deberías estar en otro sitio de mayor envergadura y no desperdiciando tu tiempo en una Liga como la MLS, que por cierto es una liga descomunal, y sobre todo un modelo de negocio que ya quisiéramos acá en México mal copiar. Te imagino riéndote de estos falaces comentarios, aunque creo que ni los lees, ni te enteras de ellos.

Tu rotundo éxito descansa en que haces lo que quieres, cuando quieres, a la hora que quieres; es como si ya hubieras vivido esta vida; da la impresión que estás adelantado en tu aprendizaje y nos manifiestas con meridiana claridad que se tiene que hacer lo que a uno le plazca, le satisfaga, lo haga feliz, siendo lo demás lo menos importante.

A la distancia –porque no te conozco– se te percibe como un hombre pleno, que disfruta lo que hace, y que para tu buena fortuna lo que haces, que es jugar a la pelota, lo haces de manera espectacular. No sólo posees la enorme virtud de primero divertirte jugando (por cierto, nos recuerdas con sutileza que el futbol es un simple juego y no física cuántica, como algunos pretenden hacernos creer), aparte de eso eres un hombre que regala felicidad sin el menor esfuerzo a quienes tenemos la posibilidad de observar tus malabares.

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En lo personal te disfruto enormidades porque entiendo que no pretendes quedar bien con nadie, más que contigo mismo. Me encanta este egoísmo bien entendido de darte gusto a ti primero antes que a nadie. El desapego que exhibes de lo políticamente correcto me parece delicioso, y estoy cierto que debemos emular.

Vas por la vida –y eso incluye dentro y fuera de la cancha– con absoluta libertad, sin ataduras que te condicionen. No tienes ninguna agenda que cumplir, mandas al carajo lo que no te gusta ni te motiva con una facilidad que impresiona. No vives bajo la necesidad de la aprobación pública, no necesitas que nadie más que tú apruebe lo que realizas y cómo lo realizas, te ríes de la vida y te ríes con la vida.

Y en un momento en nuestro México y en nuestro mundo en donde el insulto, la descalificación, la intolerancia y la poca empatía nos asfixian, que exista un hombre que es seguido por millones, que tiene un poderoso impacto mediático como tú, que decides gozar por encima de otro tópico te convierte en una tabla de salvación a la cual aferrarse.

Mientras que a algunos entes les resulta desquiciante no poder leerte, no saber por qué actúas como te place la gana, no identificar qué piensas, no entender tus resoluciones, para mí es una gozada saberte carcajeándote de todos nosotros, y ser uno de los ejemplos más palpables que a este vida venimos a gozar sin importar un bledo lo que los demás piensen al respecto.

Carlos, eres una deidad, pero mucho más por lo que provocas fuera de la cancha que dentro de la misma, y mira que en la grama generas locura cada paso que das.