Opinión

Joshúa Maya

Uno de los fichajes más recientes de RÉCORD pondrá a prueba su conocimiento para ayudarte a ser un maestro de las apuestas.

Es para ti, Andy

2020-02-03 | Joshúa Maya
Comparte en:

Andy Reid llegó a la NFL en 1992, 10 años antes estuvo en el college, 21 años ininterrumpidos como coach de la NFL, perdió un Super Bowl con los Eagles en la temporada 2004, una derrota que se le puso sobre sus hombros, quizá sí fue su culpa, en partes. Después innumerables derrotas en postemporada, algunas inexplicables, la crítica se reservaba nombrarlo como uno de los mejores coaches de la historia, a final de cuentas no había ganado 'nada', nada relevante o para ponerle nombre, un Super Bowl. 

Reid es amado por sus jugadores, su árbol genealógico de coaches que han salido de su tutela es abundante, muchos muy respetados, un tipo que merecía ya probar la gloria. 

En 2012, tras haber quedado los Eagles con marca de 4-12, fue despedido de la organización, días después uno de sus hijos murió trágicamente por una sobredosis, parecía que la carrera de Reid y su vida entraban en un callejón sin salida, otro de sus hijos estaba en una situación de vida complicada y Kansas City le ofreció trabajo, decidió tomarlo, para agarrar nuevos bríos, siete años después la vida, el trabajo, la fidelidad y el amor incansable por dirigir a sus pupilos lo premian con un anillo de Super Bowl. 

En la semana escuchamos hablar infinidad de cosas sobre Kobe Bryant, miles de atletas y personalidades dieron a conocer alguna anécdota, pero resaltaban esas en las que cuando estaban en una situación complicada, ahí estaba un mensaje o una llamada de Kobe para dar aliento, que el ánimo no decayera, que las segundas, terceras o más oportunidades vendrán. 

Kobe era fan de los Filadelfia Eagles, Reid lo conoció de ahí, no sé si alguna vez Kobe le escribió a Andy para decirle que no claudicara, pero me queda claro que Reid nunca lo hizo, a pesar de todas las adversidades posibles, hoy recoge los frutos. 

Lo de Andy Reid es un premio al esfuerzo, a la perseverancia, al nunca rendirse, al volver a intentarlo; es un ejemplo para todos. Me quedo con eso, para siempre.

Gracias por una temporada más, gracias a RÉCORD por darme la confianza de ser sus ojos en este evento, gracias a toda la redacción que hace que mi trabajo brille, gracias, Carlos.
Nos vemos en 2020.