Opinión

José Ramón Fernández

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El 'ridículo' de Oribe Peralta

2020-09-24 | José Ramón Fernández
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Se jugó el multimencionado Clásico Nacional, América contra Chivas, con el resultado que ustedes ya conocen. Pero no se habla del Clásico, no se habla de si el Guadalajara jugó mal o si el América jugó bien o los dos jugaron muy mal, o Guadalajara atraviesa un momento difícil y el América gana por ganar como sea. Sino de lo que más se acuerda uno de ese partido es el mal momento que escogió Oribe Peralta, jugador que ni siquiera es titular con Chivas, y que tampoco era titular en el América, y que el América le tomó el pelo al cedérselo gratis, pero con el costo de su sueldo que anda cerca de los dos millones de dólares anuales y el Guadalajara se lo tragó. El famoso intercambio de saludos incluyendo camisetas al término del partido y por la pandemia que no debe estar permitido.  

Hay jugadores que, al terminar un Clásico, lo primero que hacen es irse enojados, con la cara abajo, aunque no hubiera público, eso les ayudó a evitar una silbatina y se van, si acaso le dan la mano a un jugador rival y se siguen de largo. Camino el vestidor ya algunos hablarán o dirán algo, pero quedarse platicando en la cancha como Oribe con varios jugadores del América, riéndose, y que parecía más integrado al América que al Guadalajara.  

No es un buen ejemplo para un profesional que está a punto de retirarse y que no ha hecho absolutamente nada en las Chivas más que cobrar, porque los consejos no son aprovechados por los jugadores novatos, porque no los da o se los da muy mal y este último ejemplo es característico. Si pierdes un Clásico, aunque los rivales hayan sido tus compañeros durante varios años, retirate, diles “adiós y hasta luego”, con extender el puño, tocarlo y listo, para evitar el abrazo, retirate, porque además perdiste el partido, no jugaste bien, y el público que lo ve por televisión sufre, y en ese caso fue el público de Chivas, que incluso vio como Oribe fallaba el gol del empate casi al finalizar el partido y se ha hablado más de este tema.  

El miércoles, Corona, portero de Cruz Azul, dice que es un juego, y estamos de acuerdo, es un juego ,y dice que al terminar un partido tiene que terminarse todo y darse la mano con el contario. Puede ser que tenga razón, pero en estas épocas de pandemia y en donde la gente no asiste a los estadios, es lúgubre el aspecto de un estadio tan grande como el Azteca, por ejemplo. Para un partido tan malo como fue el Clásico, que un jugador que tiene 36 años, que está a punto de terminar su contrato con las Chivas, se quede a platicar con los jugadores del América, feliz, riéndose, le da lo mismo, quiere decir que el amor por la camiseta del Guadalajara no existe, no existe la identidad que el Guadalajara tanto busca en sus jugadores, identidad que tuvieron Salvador Reyes, Héctor Hernández, Sepúlveda, aquellos Campeonísimos que tenían una identidad impresionante. Sepúlveda decía que si se cambiaba la camiseta con el América la dejaría tendida en el campo, pero eran otros tiempos, eran otro tipo de jugadores y era otra forma de pensar.  

Hoy el jugador se ha vuelto más mercenario, no todos, pero sobre todos los que están en la recta final, y deben aprovechar cualquier momento para ganar el último dinero que les puede dar el futbol. Oribe fue un jugador mediano, no fue una gran figura, y al Guadalajara llegó porque el América fue muy listo y se lo vendió a Higuera, que era el que se encargaba de las contrataciones, y él no tenía idea de futbol y se llevó a Oribe Peralta, feliz de la vida con un sueldo altísimo y hoy Oribe es un estorbo para Vucetich, lo metió al final para ver si hacía algo, pero pues ni eso.  

Yo creo que, en un Clásico, los jugadores cuando mucho se saludan de lejos o se tocan con el puño cerrado y se retiran, otros ni si quiera miran al rival, sobre todo si han perdido, y los ganadores celebran entre ellos, con su equipo, pero nada más, no hay festejo con el rival. Yo no he visto en el futbol español a Benzema perder un Clásico y correr a abrazar a Messi. En la liga inglesa no he visto perder a los jugadores del Manchester United frente al Manchester City e irse abrazar unos con otros, quizá se saludan un poco y se van, es lo mejor que pueden hacer, aunque no haya público.   

Apareció Oribe Peralta, feliz de la vida, riéndose e interactuando con el rival. Eso no debe hacerse en el futbol profesional y menos cuando hay una pandemia tan fuerte como la que ha sacudido al mundo entero. Peralta dijo que es un caballero y que lo hizo como todo uno, pues puede ser un caballero pero los caballeros deciden cuando serlo y cuando dejan de serlo, y dejó de serlo y dio un mal ejemplo para los jóvenes que juegan en el equipo de Chivas, que lo que más necesitan son ejemplos, porque por eso juegan en un equipo de mística y de identidad como Chivas, y si Chivas no aprende rápido va a quedar fuera de la Liguilla y tendrá que ir a repechaje y sería una lástima que un equipo que invirtió tanto tenga que buscar soluciones en el repechaje.   

Peláez una vez más, tendrás que meter mano dura, igual que Vucetich, a este tipo de incidentes bochornosos que se le han dado mucha cuerda, que en lugar de hablar de lo que pasó en el Clásico, donde Brizuela no apareció, JJ Macías ha bajado su nivel de juego, y el América, que según el Piojo tiene mucho volumen de juego, pero no se nota porque juega espantoso. Ganó porque metió un gol y punto, nada más. Apareció Giovani en una sola jugada, metió el gol y desapareció del partido, eso fue su Clásico. Y las fotografías se las llevó Oribe saludando a sus compañeros y amigos del América, el escudo de Chivas, bien gracias, lo tendrá guardado en un cajón de su casa.  

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