Opinión

Felipe Morales

Con un estilo fresco y una pluma original, Felipe Morales nos cuenta las mejores historias del futbol desde su perspectiva periodística.

Un equipo sin pies ni cabeza

2019-11-03 | Felipe Morales
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La neblina, vestida de Catrina, bajó a la cancha del Estadio Azteca; con un mensaje de derrota, le contó un secreto al oído al América, en el Día de Muertos.

De haber podido prenderse del primero o segundo puesto, las Águilas se desplomaron al quinto o, si gana el Leon, hasta el sexto. En esa dinámica de volatilidad se ha consumado su mediocridad, con un Miguel Herrera que, en su regreso, fue expulsado. Todo menos novedad. 

El Piojo se iba manoteando, alegando, insultando al viento, caminando sobre la línea lateral, discutiendo con el también echado Guillermo Almada. Lo hacía mientras Bruno Valdés, vestido de delantero, había vaciado un cabezazo al lado del poste derecho, en el último vapor del partido.

Todo porque un balón le había pegado en el rostro a Brian Lozano y Guillermo Ochoa no echó la pelota afuera por su ambición de empatar y por su exceso de indiferencia hacia la deportividad. 

Pero en la cancha, Santos ya había hablado con la voz de la autoridad. Lozano había materializado el segundo, desde el punto penal. Cruzado a la derecha con la prisa de un torpedo, líquido a aquel poco empático arquero.

Antes, Diego Valdés había girado el cuello para decirle que no a la pelota y sí al gol, ante un Ochoa atornillado abajo del travesaño. De esa forma, se había delineado con contornos de impotencia el triunfo de los de la Laguna, dejando en el pasado aquel primer gol de Andrés Ibargüen, consumado, al final, en la desfortuna.

El pan de muerto se dividió en varias piezas. Once comieron los líderes del torneo sobre un equipo sin pies ni cabeza. Herrera sigue colorado pensando que todos tienen la culpa menos él, porque así es Miguel...