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Opinión

Felipe Morales

Con un estilo fresco y una pluma original, Felipe Morales nos cuenta las mejores historias del futbol desde su perspectiva periodística.

El estilo no se negocia

2019-06-10 | Felipe Morales
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El Tata Martino, entendido desde la nobleza de los recursos utilizados, recogidos de la escuela Bielsista, ha predicado que, a veces, la derrota en partidos amistosos es más formativa que la victoria, aunque esto no lo haya experimentado en cuatro juegos con la Selección Mexicana. Mucho porque Martino ha sido tan elocuente desde la palabra como efectivo en el mensaje: Jugamos, ganamos y goleamos...

Hay una sintonía entre lo captado por el aficionado y lo recogido por el futbolista mexicano. Muy rápido, El Tata inculcó algo: el estilo no se negocia; se sale jugando desde el fondo con la pelota más limpia que una vajilla de porcelana; no se saltan las líneas y se activa secuencias largas de posesiones ofensivas.  Después, se imanta al rival, que te viene a buscar; se juega desde la atracción y los futbolistas se lanzan al precipicio atacando los espacios al final. Mucha cosa para tan poco tiempo...

Después, también pasan cosas, que se resuelven entre los pasadizos del instinto, como Jonathan dos Santos y su forma de entender al futbol desde la brújula, que esconde entre las calcetas. Jonatan condujo la pelota desde el núcleo del medio campo; luego, alzó la cara y ajustó la pelota al palo izquierdo. Fue un gol a 20 metros, cerquita del escudo besado que lleva en el pecho... 

Pero un viejo conocido como Ángel Mena necesitó de un tiro libre para hacer de su primera pelota tocada, una anotación consumada. Fue un tiro libre, en el que Raúl Jiménez se abrió de la barrera y César Montes desvió con la cabeza, porque hasta para estorbar hay que ponerse de acuerdo...

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Con una cascada de cambios, el segundo tiempo se confirmó como inconexo y discordante. Pero vino Luis Montes para resolverlo todo con un cobro de pelota parada; el Chapito cosió con hilo fino un zurdazo de seda, colgado de la escuadra izquierda.

Si en 2014 contra Ecuador, Montes se había roto la rodilla en un choque en la misma cancha de Dallas, ayer, el festejo le iluminó la cara y el futbol le dijo a la cara  que existen las revanchas...

Después, un cabezazo de Ayrton Preciado sobre la marca Chaka Rodríguez, igualó los cartones, en un juego ya muy acartonado.

Pero México después se repuso ante tanta mutación y no varió en fútbol y disposición. 

Como es sabido que la pelota salta para cualquier parte y le encanta lo imprevisto, el mismo  Rodríguez se propulsó desde su condición de lateral derecho y cerró un centro de Gallardo, el lateral por izquierda. Jesús le elevó un balón, en forma de globo aerostático; el Chaka lo dinamitó con una volea de fuego al poste izquierdo. 

De esa manera, el Tata Martino ha ganado sus cuatro partidos. Todos con tres o más goles a favor; todos contra selecciones sudamericanas, como Chile, Paraguay, Venezuela y Ecuador; todo con la satisfacción como vapor, porque, como dice Marcelo Bielsa, su mentor, si de la derrota se sale vestido, de la victoria se sale perfumado, como el Tata Martino...