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Opinión

Felipe Morales

Con un estilo fresco y una pluma original, Felipe Morales nos cuenta las mejores historias del futbol desde su perspectiva periodística.

Caixinha buscó retirar al Chaco Giménez

2018-01-09 | Felipe Morales
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Christian Giménez se teletransportó sin saberlo. Se multiplicó por dos en el espectro de la gratitud. En un solo día, el ‘Chaco’ fue ovacionado en dos estadios distintos. El sábado pasado, en el Estadio Azul, la afición coreó su nombre con cuotas de recuerdo y nostalgia; dos horas después, en su regreso a Pachuca, el Estadio Hidalgo también rugió desde la garganta del deseo de su vuelta consumada. El ‘Chaco’ fue, por instantes, el hombre duplicado. 

Todavía existe un vapor de melancolía en la tribuna ceementera. El fulgor de su personalidad, con matices espontáneos e inquietos, aún sobrevive en la piel del cruzazulino. Christian Giménez se marchó, porque no iba permitir que nadie lo retirara. Ni siquiera La Máquina. Mucho menos Pedro Caixinha.

El futbol muchas veces regala o da más de lo que pide. Eres de los pocos jugadores que el mismo día fue ovacionado en dos estadios distintos…

No pasa normalmente. Soy un privilegiado, la de Pachuca y la de Cruz Azul son dos aficiones que me tienen mucho cariño y yo también. Estoy emocionado, no sabía lo que había pasado en el Estadio Azul, les agradezco el cariño que siempre me tuvieron. Más allá de que hoy esté vistiendo otra camiseta, siempre los voy tener en mi corazón.

¿Cómo fue ese momento en el que ingresas al campo y la afición de Pachuca también te aplaude en tu regreso?

Fue diferente al debut, tenía muchas ganas de entrar. No sabía cómo me iba a recibir la gente. Pasaron ocho años y regresar, pisar el Hidalgo de nuevo con el Pachuca, son sensaciones que a uno lo llena de emoción y de recuerdos.

¿Tenías dudas de cómo te tratarían?

Mucha gente me decía bienvenido en las calles y estaban contentos con mi regreso, otros estaban dolidos, porque fueron un montón de años los que me fui y es normal, pero la gente no se olvida de lo que uno hizo cuando estuvo en el club. Soy un agradecido del cariño que me tiene la gente de Pachuca. 

Te confirmas como un futbolista duplicado, con el corazón dividido…

Cuando jugué en Cruz Azul dije que mi cariño por Pachuca nunca iba a cambiar, hoy estoy al revés ahora que estoy en Pachuca el cariño por Cruz Azul tampoco va a cambiar. Están en mi corazón y estoy orgulloso de vestir las dos camisetas.

Háblame de tu salida de Cruz Azul. No la tenías en mente, pero era factible…

Nosotros como futbolistas, estamos expuestos a eso, más cuando tienes una cierta edad. Yo venía hablando con el licenciado Álvarez por seis meses, pero llegó Pedro Caixinha y me dijo que no entraba en planes. Él pensó que no le podía dar las cosas que buscaba. Más allá de que eso lo entendí, no lo comparto, porque me sentía muy bien. 

Uno se queda con la sensación que a un jugador como tú no se le debió tratar solamente desde la óptica técnica-táctica, sino también desde la ascendencia moral, desde el liderazgo. Hay futbolistas que no se miden igual…

Sí, pero uno lo entiende. Soy muy frontal, yo no esperaba más. La gente pide un homenaje, o que me hagan esto, no, la verdad. Con el hecho de que te traten con respeto vale más que un homenaje. Hablaron conmigo, yo lo entendí, fue medio difícil despedirme.

Eduardo de la Torre me decía que quedaron las puertas abiertas en una escala directiva. Todo mundo te esta planeando el futuro, pero ¿tú qué quieres?

Quiero prepararme bien, lo que está en mi cabeza hoy es ser jugador activo, no engañar a nadie. Ser muy competitivo. Obviamente que quedaron las puertas abiertas en Cruz Azul por lo hecho estos ocho años, estaba la posibilidad de que yo dirigiera la Sub 17 o me acoplara a la directiva, pero si en ese momento hubiera tomado la decisión de quedarme en Cruz Azul, no iba con lo que yo pensaba. Lo que yo pienso es que yo tengo que decidir cuándo me tengo que retirar, no que me retiren. Yo entendí a Caixinha, él me entendió a mí. Fui muy frontal con él. 

Caixinha te dio esa opción de dirigir a la Sub 17 de Cruz Azul…

Uno tiene que empezar de cero, saber que usen proceso natural, como cuando llegas a inferiores y subes a Primera. El proceso de entrenador tiene que ser lo mismo y que el club te dé la posibilidad, porque luego puedes estar cinco años en la Sub 17 otros cinco años en la Sub 20 y estás perdiendo el tiempo…

Es un término muy fuerte el concepto de no querer que te retiren y el tomar las riendas de tu destino y tú decidir cuándo te vas de las canchas.

¿La palabra retiro asusta al futbolista? 

¿El no saber cómo será la vida sin la pelota y el pasto?

Lo que pienso es que cuando no puedes competir, ocupando un espacio que no mereces, ahí te tienes que dar cuenta y dar un paso al costado. No solo por tener el nombre que tengo voy a jugar. No. En el futbol se vive el día a día, el hoy y tengo mucho para dar, mucho para orientar a los chicos que vienen de abajo. Me siento muy competitivo, realmente no me gusta que hablen que si te van a retirar. A mí me costó mucho tener una carrera y mantenerme 20 años; entonces estoy en posición de decir: ‘Presi, me siento productivo’.

Mucho por tu óptimo entrenamiento invisible. 

¿Cuánto tiempo te calculas de futbolista de alto rendimiento?

Hoy me cuido más que cuando tenía 25 años. Voy a ver estos seis meses, a ver cómo me siento. También es importante tener minutos, porque si voy a estar entrenando nada más y no tengo oportunidad de jugar, yo voy a ser el primero en hablar con el técnico, con el presidente o con Marco Garcés. Yo voy a decir cuándo sí y cuándo no. Nunca pido jugar, nunca pido un puesto, trato de ser respetuoso y ganármelo. 

Muchos escapan de la dolorosa y cruda realidad del adiós, pero hay que ir tomando precauciones: ¿Te gusta más la dirección técnica, la incursión directiva o la formativa?

Hay momentos que sentía muchas ganas de dirigir, con esto no quiere decir que haga una cosa o haga otra, para que quede claro, pero hubo un momento en el que yo veía a los entrenadores que viven con el mismo estrés o quizá mayor a lo que uno vive normalmente y volver a tener ese estrés es difícil; después, hablando con entrenadores jóvenes me decían que cuando te retiras, quieres sentir esa adrenalina, quieres estar ahí y te pica el bichito, pero la parte dirigencial también me gusta. Uno se tiene que capacitar.