Opinión

David Faitelson

David Faitelson es dueño de un estilo duro, pero frontal al momento de dar opiniones, que incluso le han traído choques con algunas figuras.

¡Corrupción!

2019-10-29 | David Faitelson
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Para aquellos que creen que el futbol mexicano es un ente aislado, que vive dentro de una burbuja, distante y apartado de la gran corrupción que enfrenta un país en casi todos sus rubros, les tengo malas noticias. En el futbol mexicano basta con 'rascar' un poco para encontrarse con la 'basura' que tanto le ha afectado deportiva y administrativamente.

Gustavo Matosas perdió su trabajo como entrenador en el San Luis el domingo, pero no se sabe si fue por la mala gestión futbolística o una grabación dada a conocer por el noticiario de Televisa conducido por la periodista Denise Maerker, donde se revela una negociación de hace siete años de Matosas, entonces entrenador del León, con el promotor Fernando Pavón, para recibir una parte de la transferencia por el futbolista Matías Britos. El problema es que Matosas no fue el primero y seguramente tampoco el último entrenador en utilizar esa práctica en el futbol mexicano.

En una industria que negocia millones de dólares al año, el manejo de los promotores con entrenadores, directivos y hasta con periodistas se ha transformando en un acto común y corriente en la forma de administrar el futbol mexicano.

No importa que se haya tardado tanto años en salir a la luz pública o si haya intereses —como aseguran algunos, que yo la verdad no creo ni comparto— en las propias empresas que dan a conocer la grabación. Aquí, la realidad es tajante, contundente: un entrenador pide dinero por la contratación de un futbolista.

El último escándalo administrativo del futbol mexicano —el de los Tiburones Rojos del Veracruz— ha dejado en clara evidencia el desorden, la impunidad y la corrupción con que trabajan algunos clubes en México. Enrique Bonilla, presidente de la Liga MX, habla de una reingeniería.

Yo creo que lo que necesita este futbol es una 'limpieza' generalizada y reglas claras, que no sean manipuladas al antojo y beneficio de los intereses del negocio que significa el juego.

¿Imagínese usted, qué estará pensando el Atlético de Madrid sobre su experiencia de sólo unos meses en el futbol mexicano de la Primera División? Aclarando que tampoco creo que los españoles sean unos 'santos', pero su Liga tiene más orden y transparencia que la nuestra.

En este breve periodo, tuvieron que cambiar al entrenador que los ascendió —Alfonso Sosa— por una aparente falta de respeto y discriminación por la preferencia sexual de ciertos futbolistas —o eso al menos trascendió—. Luego, el tema de la violencia en las tribunas en el juego ante el Querétaro que derivó en dos juegos como locales a puerta cerrada y una fuerte multa económica. Y ahora la grabación de Matosas.

En apariencia, porque gran parte de lo que se hace en el futbol mexicano se realiza con sigilo y bajo la mesa, Matosas estaba vetado para dirigir en México. Algunas otras prácticas de ese estilo habrá tenido después de León, cuando dirigió al América y al Atlas.

Es por ello y no por otra cosa que existe —en mí— casi cierto temor y sospecha cuando se habla de promotores en el futbol mexicano. Al final del día, son ellos 'los facilitadores' de esas malas costumbres que por mucho tiempo han afectado a nuestro futbol.

Claro, el problema no sólo son ellos, también quienes se prestan a esas prácticas ignorando cualquier regla ética o jurídica que se interponga en el camino.

El tema no es otro más que corrupción. Y la otra cuestión es cuánto termina haciéndole daño al futbolista y al futbol esa terrible putrefacción que afecta al balompié mexicano. La forma de combatirlo o de evitarlo es tener reglas claras, transparencia, apertura, democracia y una renovación moral que el futbol mexicano pide a gritos.