Opinión

Christian Martinoli

Uno de los mejores cronistas deportivos en México, trabaja para TV Azteca y ha colaborado con RÉCORD desde 2010.

¿Horas contadas?

2020-02-11 | Christian Martinoli
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A pesar de estar sentado en una de las sillas más calientes del futbol mexicano, Luis Fernando Tena siempre luce parsimonioso.

Difícilmente se le nota fuera de control y daría la impresión que todo su entorno le genera indolencia. Un hombre con semejante experiencia, siendo el entrenador que consiguió el máximo logro del futbol mexicano en Londres 2012 y el último humano en ser capaz de sacar campeón de Liga al Cruz Azul, ciertamente debería ser así, como es en la actualidad, y nada ni nadie tendría que asustarlo un ápice.

Si bien los números en general como DT a lo largo de los años no sugieren mucho, los dos títulos obtenidos antes mencionados le otorgan una capa protectora contra todas las críticas. Tan él sabe que esto juega a su favor, que de lo contrario, quizá desde hace tiempo estaría desempleado, arreglando otros negocios o ¿por qué no?, buscando sitio como analista de TV.

La eliminación en Copa y la derrota contundente en Nuevo León, hicieron que Ricardo Peláez saliera a respaldar el trabajo de Tena, motivo inequívoco de que dentro del Rebaño comienzan a buscar nombres. Tena seguirá en lo suyo tratando de motivar a sus dirigidos y que sus auxiliares le ayuden con la táctica como siempre ha sido.

Después, nunca se le verá hacer un escándalo o lanzar un improperio, no es su estilo ni educación. Luis Fernando ya no depende de los números, sino de la paciencia de Peláez y el termómetro que maneje la grada. Por ello, desde antes de que corriera la pelota este torneo, fue el mismo Tena quien puso su puesto a disposición del club ilusionado con que lo dejaran terminar sus 18 meses de contrato al frente de Chivas.

Como viene la mano, paradójicamente, se jugará su chamba contra Cruz Azul este sábado y de pasar bien librado, sólo podría mantenerlo como técnico de los tapatíos el ser campeón o, de última, ser finalista jugando como los dioses, dos temas que por el momento se ven muy lejanos en el horizonte futbolístico del Guadalajara. 

A Tena le habría liberado el año la Copa, pero ésta ya se diluyó, lo demás lo tiene Peláez en su escritorio al lado de sus santos y escapularios, por si hay que pedir ayuda del más allá.

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